Atención internacional en Malí

En los últimos días, el mundo ha puesto atención en el reciente golpe de Estado presenciado en la capital de Malí: Bamako; sobre todo Estados Unidos y Francia, quienes tienen intereses en dicho país y en la región del Sahel (zona que se extiende por debajo del Sahara y de la que Malí forma parte).

Esta nota de BBC News Mundo informa que, tras semanas de protestas desestabilizadoras por una elección en disputa, el pasado martes un grupo de militares protagonizó dicho golpe para forzar la dimisión del expresidente Ibrahim Boubacar Keita, quien había estado en el poder desde el 2013. Tras ser detenido por los soldados, Boubacar renunció ese mismo día junto con un grupo de altos funcionarios y las calles de la capital estallaron de júbilo.

Esta nota de El País comenta que la milicia denunció el clientelismo político, el robo de recursos públicos, la gestión familiar de los asuntos del Estado, el conflicto continuo con los yihadistas en la región del Sahel, y en general, el caos y la inseguridad que ahí se viven. Por tanto, los militares de alto rango anunciaron la creación del autoproclamado Comité Nacional de Salvación, con el cual llevarán al país hacia una transición política con elecciones libres y democráticas en un plazo razonable. A este respecto, cabe preguntarse si efectivamente será de esa manera o serán los propios militares quienes ahora se impondrán ante la población civil, además de que puede haber riesgo de rebeliones o insurgencias.

La opinión de la comunidad internacional no se hizo esperar ante dicha situación. Esta nota de El País informa que Naciones Unidas y la Unión Africana condenaron los actos realizados por los militares y pidieron la liberación del expresidente Boubacar y del exprimer ministro Boubou Cissé. Además, Estados Unidos y Francia externaron su preocupación por la inseguridad en la región, dado que como lo afirma esta nota de The New York Times, Malí es un país cuya ubicación estratégica tiene implicaciones políticas para África occidental, el Sahel, el mundo árabe en general, la Unión Europea y Estados Unidos. Por tanto, los efectos de las agitaciones recientes podrían extenderse más allá de las fronteras de dicho Estado.

Como bien se sabe, Estados Unidos y Francia han luchado contra el terrorismo dentro y fuera de sus respetivos territorios. En este sentido, la misma nota comenta que para ambos países es primordial no permitir que los extremistas violentos (como los yihadistas) se aprovechen de las poblaciones y promuevan sus objetivos en Malí y en la región del Sahel, pues hay un gran interés para ambos países en que el gobierno maliense sea estable y tenga tendencias occidentales. Sin embargo, los desafíos de seguridad y gobernanza que ahora hay en dicho Estado africano generan inestabilidad en toda la región, lo cual promueve los movimientos extremistas en ella. Cabe mencionar que Malí es una base clave para las tropas francesas en su lucha contra los insurgentes islamistas en la región.  

Desafortunadamente, la población civil realmente queda fuera de las prioridades de dichos países, en tanto que sus intereses son más geopolíticos que proteger derechos humanos y procurar que los malienses tengan un gobierno por y para ellos.

Mientras tanto, Malí seguirá bajo el poder de otros y África sigue siendo el continente de los golpes de Estado.

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